- Los alcazareños hicieron los deberes y se afianzan en la zona noble de la clasificación
REAL MADRID 60
F. ADEPAL ALCÁZAR 66
REAL MADRID: Juanín (13), Richotti (8), Franco (3), De Miguel (4), Javi Pérez (6) —cinco inicial— También jugaron Juanjo López (15), Jodar (1), Molina (8), Gil (-) y Santana (2).
ADEPAL: Lyons (20), Piru (8), Marcos (9), Virgil (10), Ward (16) —cinco inicial— También jugaron Wright (-), Rubio (-), Almazán (-), Frutos (-) y Wachsmann (3).
PARCIALES: 14-14, 20-16; 16-22, 10-14.
ÁRBITROS: Jerez Vázquez (colegio madrileño) y González Escobar (colegio castellano-leonés). Sin eliminados.
PABELLÓN: El Torreón. Unos 400 espectadores.
Valiosísima victoria del Fundación Adepal Alcázar ante el filial del Real Madrid. Los manchegos basaron su juego en una gran defensa, un gran poderío reboteador (38) y con Lyons como estrella (20 puntos), acompañado por Ward (16) para lograr su octavo triunfo de la temporada, lo que les aúpa a la zona noble de la clasificación.
El Fundación Adepal Alcázar visitaba a un filial madridista al que veían como el rival propicio para mantener su positiva racha ya que, tras cuatro derrotas consecutivas, los chavales dirigidos por Alberto Angulo se habían ido hundiendo progresivamente en la clasificación. Tras la victoria ante el Obila, otro triunfo metería a los manchegos entre los mejores de la liga. El partido comenzó con un Adepal muy metido y gracias a Ward y a un mate de Lyons en pocos segundos ya ganaban por 0-4. Aun así, los madridistas no estaban dispuestos a dejarse ganar fácil y con Javi Pérez duro en la pintura empataron a 6 en el minuto 4.
En estos compases iniciales, los ataques se imponían a las defensas. Una canasta de Virgil con Javi Pérez encima provocaba el tiempo muerto de Angulo en el minuto 6, con 8-12 en el marcador. El técnico blanco rotó a sus jugadores interiores para frenar a un Ward que se fue al banquillo sustituido por Wachsmann. Las defensas eran más serias, los lanzamientos más forzados y eso se notaba en el electrónico. Una canasta de Virgil y una bandeja de Juanín sobre la bocina dejaban el partido en tablas al final del primer cuarto (14-14).
El segundo parcial comenzó con Molina muy acertado por parte madridista, lo que les dio una máxima ventaja de siete puntos (21-14, min. 12). Fajardo se enfadaba en el banco y decidió regresar a la cancha a Lyons y Ward, los únicos que parecían capacitados de desnivelar la defensa merengue. Una canasta de cada uno acercaba al Adepal (21-18). Marcos contribuía a mantener a los suyos en el partido, aunque sin defensa el partido no podía hacer otra cosa que complicarse. Los de Alcázar de San Juan hacían la goma y en cualquier momento, el Madrid podía romper el partido. Pero Lyons no estaba por la labor; gracias a sus anotaciones y a una buena acción defensiva final, los foráneos se fueron al descanso perdiendo sólo por cuatro (34-30).
El Adepal regresó dormido a la cancha y un parcial de 5-0 daba a los madrileños una renta máxima de nueve puntos. Pero Lyons tenía la muñeca caliente y sostenía a los suyos. Dos triples seguidos de Piru volvían a adelantar a los manchegos tras un parcial de 0-10 (39-40). La afición alentaba a los suyos, que apretaron los dientes en defensa. A falta de tres minutos para el final del tercer cuarto, la ventaja visitante ya era de seis puntos. Una serie de decisiones arbitrales más que discutibles acercaron a los de Angulo hasta el 50-52 con el que concluyó el acto.
El último parcial comenzó con la afición visitante tan caliente que parecía el Antonio Díaz Miguel. El partido estaba en un puño y las rentas no superaban los cuatro puntos a favor de unos y otros. A cinco minutos del final, tras una canasta de Ward, el Adepal dominaba sólo de uno (57-58). Todo por decidir. El choque agonizaba a la vez que la emoción iba en aumento. El técnico madrileño se vio obligado a pedir tiempo muerto a tres minutos del final, con 57-62 en el luminoso tras una nueva canasta de Ward. El Real Madrid se vio impotente en lo que restaba de partido para remontar a un Fundación Adepal que supo jugar mejor los minutos decisivos y que despidió el año arropado por los gritos de ¡ Adepal, Adepal ! tronando en El Torreón. |